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domingo, 16 de septiembre de 2012

Crónica de una elección

 ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos, ni votos al margen de la ley! 
Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Hace unos cuantos días, tras larga espera, culminó (¡por fín!) el proceso de elección de alcalde en Doctor Mora, Gto., y su desarrollo nos deja algunas lecciones en términos políticos, electorales y cívicos. La más importante, sin duda, es que una elección no termina con el conteo de los votos, sino con la revisión y calificación de los tribunales competentes. Y como si de una narración dramática se tratara, este aprendizaje se fue dando en episodios con final de suspenso. Pero recapitulemos un poco.

La votación

La noche del domingo 1 de julio, el conteo de las 26 casillas instaladas en el municipio arrojaba un final de fotografía en la elección de alcalde, con la coalición "Compromiso por Doctor Mora", integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), obteniendo 3,114 votos contra 3,101 de su más cercano adversario, el Partido Acción Nacional (PAN). Una diferencia de 13 votos (0.13%) de entre los aproximadamente 10 mil sufragios emitidos. La euforia de los ganadores no se hizo esperar y la mayoría de los ciudadanos asumieron que era todo... y es aquí donde comienzan las lecciones.

Durante décadas, los partidos de oposición lucharon porque los procesos de elección de gobernantes se dieran en un ambiente de equidad y libertad (en una entrada anterior comentaba algo respecto a esa historia) y poco a poco lograron arrancarle concesiones al régimen, que finalmente llevaron a la creación de instituciones ciudadanas y a la aplicación de una legislación electoral, cuyo fin es garantizar cancha pareja para los contendientes y certeza en los resultados de una elección. Vale la pena tener esto en mente a la luz de lo que vino después.

El Tribunal Estatal Electoral

Tras revisar los hechos de la jornada electoral del domingo 1 de julio, el PAN consideró que dos hechos iban en contra de lo establecido en el Código de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Guanajuato (CIPEEG) y vulneraban sus derechos:

  1. Uno, la presencia como secretario de la casilla 747 C1, ubicada en La Noria, del tesorero municipal, José Oseas Santana Orduña, en violación del art. 160 del CIPEEG, que señala que "para ser integrante de las mesas directivas de casilla... No [se debe] ser servidor público de confianza". 
  2. Otro, la permanencia de la candidata suplente a octavo regidor del PRI, Vivián Garvelia Estrada Reséndiz, en la casilla 751 C1 de Morisquillas, en calidad de representante de partido, ya que el mismo código en su art. 221 señala que "los candidatos a representantes populares... tampoco tendrán acceso a las casillas, salvo que sea para ejercer su derecho de voto". 

La sola presencia de estas personas en casilla, contraviniendo la norma, es considerada una forma de presión o propaganda sobre los electores para que voten por los partidos a que ellas pertenecen. El 3 de julio, el PAN elevó su queja ante el Tribunal Electoral del Estado de Guanajuato (TEEG), que al comprobar los hechos, aplicó el artículo 330 del CIPEEG, que determina "la nulidad de las votaciones recibidas en una casilla, en los casos [en que se] ejerza... presión sobre los electores". Con su dictamen, el TEEG anulaba los votos depositados en ambas casillas, al haberse puesto en riesgo la imparcialidad y la equidad que debían regir en esos centros de votación. Al hacerlo, la suma de votos válidos cambiaba para quedar de la siguiente manera:

Cómputo
1 de julio
Anulados 
en 747
Anulados 
en 751
Votos 
válidos
PAN
3101
108
41
2952
Coalición
3114
142
85
2887

Tras el recuento, el triunfo de la elección de presidente municipal era ahora para Acción Nacional, por diferencia de 65 votos (sólo un 0.7%). Pero la lucha seguía.

El Tribunal Federal Electoral

Tras una impugnación infructuosa ante el mismo TEEG, la coalición PRI-PVEM decidió apelar ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el mismo que validó el triunfo de Enrique Peña Nieto. El 17 de agosto, el Partido Verde presentó un recurso en la sala regional de Monterrey del TEPJF para que revisara la situación y le restituyera su validez sólo a la casilla 747. Al día siguiente, 18 de agosto, el PRI presentaba un segundo recurso, ahora solicitando que ambas casillas, la 747 y la 751, fueran declaradas válidas y con ello revertir la sentencia que le era adversa.

Los magistrados federales determinaron en su sentencia del primer recurso, que la validez de sólo la casilla 747 no cambiaba el resultado de la elección, es decir, que aun cuando se validara esa casilla, el PAN seguiría manteniendo el primer lugar, por lo que: "resulta innecesario analizar y resolver los agravios expuestos, toda vez que aunque se modificara la sentencia para decretar la validez de la votación recibida en dicha casilla, de todas maneras esa situación sería insuficiente para alterar el resultado de dichos comicios".

Al abordar el segundo recurso, la conclusión fue demoledora, ya que legalmente sólo se tiene derecho a impugnar una vez, y ya se había hecho uso de esa prerrogativa al depositar el primer recurso, siendo el segundo, por consiguiente, inválido. La resolución lo pone claramente: "resulta innecesario analizar y resolver los agravios expuestos dado que la Coalición “Compromiso por Doctor Mora” ya agotó previamente su derecho de impugnar". Con el veredicto final, expedido el pasado 12 de septiembre, terminó el camino jurídico y la sentencia del TEEG que concede el triunfo a AN adquiere un carácter definitivo. Consumatum est. Pero... ¿es todo lo que podemos decir al respecto?.

Los errores

Los verdaderos perdedores en esta historia no son, contra lo que pudiera pensarse, los partidos de la coalición, que se quedaron a un tris de llevarse la elección, sino esos ciudadanos que de buena fe, en ejercicio de sus derechos y en cumplimiento de sus obligaciones, fueron a votar con la intención de llevar a su candidato a la victoria. Lo que menos esperaban era que de un plumazo su voto fuese anulado. Ellos son las primeras víctimas de esas fallas y desaciertos que llevaron a la anulación de sus sufragios. Una vez que conocemos la historia de esta elección, entendemos que fueron dos errores los que marcaron la jornada, cambiaron el computo de la votación, y con ello, el sentido del ganador. La culpa de esos desaciertos no puede caer en quien señala el error, menos en quien los juzga, como han pretendido hacer creer ciertos sectores del priísmo. ¡La culpa es de quien comete la falla!. Pretender otra cosa es pecar de ingenuidad o de falta de integridad. Entonces, la pregunta obligada es: ¿Quién es el responsable?.

Sin duda, llevan responsabilidad en primer lugar, las personas que con su presencia en casilla dieron lugar a un largo proceso judicial, pero hay más implicados:

  1. En el caso del tesorero municipal en función de secretario de casilla, ni siquiera puede alegarse ignorancia, cuando él mismo, en anteriores elecciones, había esgrimido el código para solicitar la salida de representantes de partido de los centros de votación.
  2. Por otro lado, la sentencia del TEEG amplía, correctamente, el reparto de culpas, al señalar que el error "resulta igualmente reprochable a la autoridad electoral municipal, al haber autorizado el nombramiento... y a los funcionarios de casilla al haber permitido la permanencia" de ambas personas en el centro de votación
  3. En el caso del Revolucionario Institucional, la responsabilidad comienza con la candidata a regidor suplente, al negarse a abandonar la casilla cuando le señalaron su falta, pero continúa con los encargados del área electoral que la asignaron a esa labor y no la retiraron a tiempo y llega hasta el presidente del comité municipal y al candidato mismo, que no mostraron ni el cuidado, ni la rapidez de reflejos que se necesita en estos casos. A la luz de los hechos, es obvio que nadie en el equipo de la coalición conocía la legislación en la medida necesaria para competir en una elección.  
  4. Pero la coalición continuó acumulando errores. Tras el fallo del TEEG, el proceso de impugnación era un asunto serio. El TEPJF era la última instancia capaz de estudiar el asunto a fondo y cambiar el resultado. Su manejo debía estar en manos de especialistas en legislación electoral que coordinaran los pasos a seguir. Eso no sucedió y se cometieron errores graves. Primero, presentaron un recurso mal argumentado, y después, tratando de subsanar el error, presentaron un segundo escrito, inválido por ley. 
  5. Tampoco se entiende por qué no solicitaron el recuento de todos los votos (¡casilla x casilla!), cuando la reforma de 2007 lo permite ante diferencias entre ganador y segundo lugar menores al 1%, como sucedió en este caso (el margen fue de 0.7%). Simplemente no se cuidó el proceso de impugnación, se descuidaron las formas y como solía repetir Don Jesús Reyes Heroles, en política, la forma es fondo.

Irresponsabilidad compartida

En toda organización el líder debe asumir, junto a las mieles del poder, el costo de los errores. Un líder que se precie, llámese jefe, comandante, presidente consejero o candidato, debe estar en contacto directo con sus asesores y ayudantes, nutrirse del flujo de información, preguntar, solicitar datos, allegarse detalles, pedir consejo y tomar decisiones. Alegar ignorancia nunca ha sido aceptable y menos en el ambiente público. Hasta el día de hoy no ha habido un mea culpa por parte de quienes con su pobre actuar institucional, prolongaron la calificación de esta elección.

  1. El tesorero municipal publicó una carta en un medio regional, donde trata por todos los medios de deslindarse de cualquier responsabilidad, pero olvida decir que la participación en una elección es voluntaria, y que al final del día, la decisión de concurrir como secretario de casilla fue suya y sólo suya, aún cuando sabía de antemano las limitaciones que imponía el CIPEEG. 
  2. Las personas que conformaron el Consejo Electoral Municipal tampoco han emitido pronunciamiento alguno respecto al negligente actuar que permitió que dos personas que no cumplían los requisitos de elegibilidad, fuesen nombradas, una, como funcionario de casilla, y otra, como representante de partido. Y ya que la ley no contempla sanciones a los funcionarios electorales que cometen tales faltas, lo menos que podrían hacer es ofrecer una disculpa pública. 
  3. Los presidentes de las casillas involucradas, tampoco han ofrecido una explicación de por qué no ejercieron a cabalidad su función de cuidar el proceso, al solicitar la salida de las personas mencionadas, evitando así irregularidades y velando por el voto de sus vecinos.
  4. En el Revolucionario Institucional, ninguna vocero ha salido a explicar a la ciudadanía ni a sus militantes, cuáles fueron los errores que les costaron la elección. Mal hace el candidato de la coalición al decir en carta abierta que se siente decepcionado de los tribunales, cuando los errores políticos, jurídicos y procesales que le costaron el triunfo, provinieron de su equipo. La experiencia de la derrota es dolorosa, pero el proceso de sanación inicia con aceptarla, entender sus causas y aprender de los errores.

Sin duda, aceptar la responsabilidad por un error cometido es un trago amargo, pero es un buen indicador del temple de aquellos que lo cometieron. Algo mal estamos haciendo como sociedad, cuando entre tantos involucrados, ninguno ha salido a decir, esta boca es mía. Pero como decía mi abuelo, el triunfo tiene muchos padres, sólo el fracaso es huérfano.

Conclusiones

Muchas lecciones nos deja esta elección municipal. Las más importantes, y que sin duda todos tendrán en cuenta en futuras elecciones, son:

  1. Que como comunidad, debemos involucrarnos en los asuntos del pueblo, y exigir que los encargados de los asuntos públicos estén comprometidos con la calidad de su trabajo. Que el organizador de la contienda haga bien su chamba, pues.
  2. Para los actores políticos, es que participar implica conocer las reglas del juego, no hacerlo, lleva a cometer errores y a sufrir el castigo del árbitro. 
  3. Para la ciudadanía, es que gana el que tenga más votos válidos, entendiéndose como voto válido aquel que expresa claramente la preferencia por un candidato, y que fue emitido en un ambiente de equidad, de manera totalmente libre y sin presiones. 
  4. Para todos, es que debemos aceptar el resultado, el que sea, aunque no nos favorezca. No se vale hacer berrinche, agarrar el balón e irse a mitad del juego cuando nos empiezan a golear. La ciudadanía no se lo merece.

Al final del día, todos habremos de seguir conviviendo en nuestro pequeño municipio, sufriendo sus carencias y disfrutando sus bendiciones. La historia nos enseña cuan fugaz es una administración y lo rápido que se acaba el encanto. Así que llevemos la fiesta en paz.

PD: Y en sólo dos años comienzan las pre-campañas.